El dinosaurio de Monterroso era el peruano José Durand Flórez

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POR: ALBERTO BENZA GONZÁLEZ

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

El relato más famoso de género del microrrelato es, sin lugar a dudas, “El dinosaurio” de Augusto Monterroso, el cual fue inspirado en una anécdota de nuestro compatriota José Durand. Aquí les dejo la anécdota que relata Juan José Arreola a Antonio Fernández Ferrer:

“…vivíamos allí, en aquel departamento tan chico, tres amigos. Ernesto Mejía Sánchez, José Durand y yo; y uno de ellos tenía necesidad de comunicación, siempre tenía que contar todo lo que le pasaba en el día Generalmente, en ese momento de su juventud, eran penalidades de carácter amoroso; él batallaba mucho con esto y nos desvelaba, y a veces cuando ya estábamos nosotros dormidos —Mejía en el cuarto y yo en el hall en su camastro, muy moderno pero camastro al fin—, llegaba este hombre, a veces en la madrugada, y entonces hacía que se tropezaba y ya despertaba uno: “¡Ay!, ¿qué te pasa, José, qué te pasa?”. Y él empezaba, “¡Ay!, que te tengo que contar. ” Y nomás se sentaba a la orilla de la cama, uno estaba acostado y Durand se sentaba al lado y empezaba a contar qué le había pasado y uno se dormía… y no sabemos si se daba cuenta o no, pero él seguía allí hablando y a veces uno de los dos se despenaba y estaba José Durand, que era muy arto —casi dos metros— y todavía estaba a la orilla de la cama. Y un día me dijo Ernesto Mejía Sánchez: “¿Sabes que cuando despené todavía estaba allí este dinosaurio?”. Ernesto se quedó dormido y el otro no se levantó. Y Tito lo sabía, porque a él también le pasaba. La idea era que uno se quedaba dormido, y Durand, aunque te viera dormido, no se levantaba ni se iba a acostar, se quedaba el amigo allí, a la orilla de la cama… Ya ves, el origen del cuento es completamente concreto, porque como Durand era muy alto, se le decía de todas las maneras: “dinosaurio”, por ejemplo…[1]

José Durand Flórez (Lima, 1925 – † Lima, 1990) Poeta prolífico, narrador y relevante investigador y filólogo, Durand hizo estudios en el Instituto Filológico de Buenos Aires y en El Colegio de México. Doctorado en Letras en la Universidad de San Marcos, fue un dedicado estudioso de las corrientes artísticas del Renacimiento y del pensamiento neoplatónico, así como de la historiografía clásica. Dedicó importantes investigaciones a la Literatura Española e Hispanoamericana modernas, así como a la Literatura Colonial y, dentro de ésta, al escritor peruano El Inca Garcilaso de la Vega. En 1950 el Fondo de Cultura Económica publicó Ocaso de sirenas, manatíes del siglo XVI, una antología de textos históricos y literarios en la que se entreveran la fantasía y la erudición histórica. El libro –considerado ya un clásico- sería reeditado en 1983 también por el Fondo con el título Ocaso de sirenas, esplendor de manatíes. En 1960 aparece Gatos bajo la luna y en 1987 el volumen Desvariantes, que reúne sobre todo cuentos escritos en los 50 y publicados en las páginas de México en la Cultura y en revistas limeñas. Su obra narrativa está influida por los llamados “realistas mexicanos”. Aunque contemporáneo y amigo de escritores como Juan Rulfo, Juan José Arreola, Tito Monterroso y Ernesto Mejía Sánchez, Durand decidió publicar después de tres décadas. Sus contribuciones al ámbito de la filología, la investigación literaria y sobre otras artes como es la música folklórica del Perú, son múltiples. A éstas se agrega el legado de su biblioteca personal adquirida por la Universidad de Notre Dame la cual, amén de ser una reconstrucción del tipo de biblioteca formada por El Inca Garcilaso, incluye una valiosa selección de libros sobre la historia de Hispanoamérica, cuatro incunables y docenas de códices y manuscritos originales y raros.
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[1]Las palabras de Arreóla son fragmentos de conversaciones con el escritor mexicano que mantuvimos en octubre de 1985 Véase al respecto “La fascinación coloidal de Juan José Arreóla”, El paseante, núms 15-16,1990, págs 54-66. El propio Augusto Monterroso se ha referido a las múltiples versiones apócrifas acerca del supuesto origen del cuento “El dinosaurio”, texto que, en realidad, se trataría más exactamente de una micronovela Véase, sobre el particular, el libro de Wilfrido H Corral, Lector, sociedad y genero en Moterroso, Xalapa, Universidad Veracruzana, 1985, págs 88-89.

Del libro Antonio Fernández Ferrer . La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo (Madrid, Fugaz ediciones 1990, p. 7).

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Jomar dice:

Esto es algo que todo MICROCUENTISTA debe saber porque deja en claro un antecedente no sólo con Monterroso, sino con la Literatura del Perú.

Manolo dice:

Me dejas pasmado, Beto. ¿quién se lo iba a imaginar!? ¿Lo sabrían los intelectuales de las letras peruanas? Este es un buen tema para un microcuento.