Diferencias entre microrrelato y chiste

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POR: MARINA DE LA FUENTE

Ser jueza en las Microjustas no es tarea sencilla. No me gusta nada cuando me toca eliminar a un Cuentista o cuando la gente se mosquea ante una decisión que no es la que esperaba. Pero bueno, resulta que estando al otro lado también se aprende un montón: te fijas más en cada texto, en su construcción, en su ritmo y observas virtudes o fallos en los que no caerías en una lectura más superflua (hay que leerlos bien a fondo, que luego hay que justificar el voto). El otro día, en uno de los temas de la primera ronda, volvió a mi cabeza una entrada que tengo pendiente desde el curso de Ana María Shua: hablar sobre las diferencias y similitudes entre un chiste o chascarrillo y el microrrelato.

Muchas veces, los microrrelatos de corte humorístico tienden a ser equiparados con los chistes. ¿Por qué? Básicamente porque ambos son breves y te hacen reír. Según la RAE, un chiste es una “historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa”. Claro, partiendo de esta definición, la verdad es que la diferencia no queda muy clara.

Desde mi punto de vista un chiste no busca otra cosa más que hacer reír, mientras que en el microrrelato existe una historia de fondo. Pongo un ejemplo. El siguiente texto participó en las Microjustas y es de Aprendiz de palabras:

De flor en flor

Probó con Rosa, Margarita, Violeta, Hortensia, Jacinta… Cuando conoció a Pino, comenzó a preguntarse si realmente lo suyo era ir de flor en flor.

Este texto humorístico parece a simple vista un chiste. Sin embargo, si leemos con más atención nos percatamos de que los juegos de palabras encierran algo más que la sonrisilla que te provoca al terminar de leerlo. El protagonista, que está visto que no tiene mucha suerte en el amor, cuestiona su sexualidad tras conocer a otro hombre y le lleva a la reflexión. ¿Un texto humorístico? Puede (según se mire, porque yo ya dudo de si realmente es divertido) pero chiste desde luego que no (por lo menos para mí).

Por otra parte los chistes pertenecen más al mundo oral que al escrito (al contrario que los microrrelatos) e igual que se hace raro leer un chiste, es también “más extraño” oír un micro. A mí quizá eso sea lo que más me desconcierta y por eso dudo a la hora de clasificar el texto en un campo u otro.

Al margen de las frases típicas de chiste como “Se abre el telón”, “Va uno de Lepe” (¡que no se enfaden los de Lepe!), “Mamá en la escuela me llaman…” o que los protagonistas sean un inglés, un francés y un español (sin olvidarnos de Jaimito, claro), creo que el mayor rasgo distintivo es su estructura. En un chiste suele haber una breve introducción para situar en contexto al lector (tanto personajes, como escenario): “Están dos amigos en un bar…”, “Pepa y Fulanito pasean por el parque cuando…”, etc y luego se desarrolla la acción, que suele expresarse en forma de diálogo entre los personajes presentados. Es en este diálogo donde suele estar escondida la gracia, aunque a veces el chiste puede terminar con una moraleja divertida. ¡Ojo! No estoy diciendo que todos los textos humorísticos que incluyan un diálogo sean un chiste, pero sí que hay que tener cuidado con ellos para no convertir una historia sólo en gracieta. Ejemplo:

Un borracho cojo le dice a una guapa muchacha en la calle:

-¡Adiós preciosa!

La chica le contesta:
-¡Cojo horrible!
Y el cojo responde:
-No importa, ¡yo te enseño!

En este texto, sólo existe un juego de palabras divertido. Es cierto que muchos microrrelatos se valen de los juegos de palabras (a mí es un recurso que me encanta), pero yo no veo más historia en el texto que una gracia o anécdota divertida.

A mí, como texto narrativo, el chiste se me queda a medias, como si aún faltase una historia que contar tras el punto final. No hay que confundirlo con la sugerencia que lleva embebida el microrrelato y que puede dejar la puerta abierta a distintas interepretaciones. Los chistes suelen presentar un corte abrupto una vez se ha logrado el objetivo de hacer reír. Ejemplo:

Un borrachito ingresa a un bar, y se pide una copa de vino. El camarero se lo niega, diciéndole que no atienden a hombres ebrios.

El borracho sale disgustado por la puerta, pero como era giratoria vuelve a entrar al mismo bar. Nuevamente pide una copa de vino, pero el camarero vuelve a decirle que no sirve a borrachos.

Entonces el borrachín, enojado le dice:
-¿Qué pasa, usted es dueño de todos los bares de esta calle?

El diálogo en este caso podría haber continuado de forma muy natural y haber desembocado en una historia, claro que mucho me temo que no sería muy divertida (o igual sí).

Otro rasgo distintivo podría ser el estilo de la narración, puesto que un chiste emplea un lenguaje muy informal y no tienen por que cuidarse aspectos tales como la búsqueda de sinónimos, rimas indeseadas, etc.

Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto. ¿Cuáles son las diferencias que observáis vosotros entre el chiste y el microrrelato? ¿Conocéis algún microrrelato que debiera estar clasificado como chiste (o viceversa)?

¡Hasta pronto Cuentistas!

Publicado el miércoles 01 de febrero de 2012.
Del blog “No me vengas con historias…porque yo también soy una cuentista”: http://nomevengasconhistorias.blogspot.com/2012/02/diferencias-entre-microrrelato-y-chiste.html

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Jomar dice:

Hay algo que no se puede omitir en las diferencias del chiste y el microrrelato, pues es cierto que los dos son breves, pero a veces la diferencia es muy delicado porque el chiste tiene la intención de hacer reír a como dé lugar; por otro lado, el microrrelato o microficción no está pensada en hacer reír sino en contar una historia breve en donde se puede tomar aspectos rasgos ficcionales y presentar la anécdota. Asimismo, la diferencia radica en la oralidad y la escritura, porque en su mayoría el chsite en oral, en otras palabras, algo improvisado, y el microrrelato al escribirlo al papel por la escritura se puede modificar en donde apoye a la intertextualodad.

Pablo Nicoli dice:

Para mí la diferencia básica entre el chiste (por escrito) y el microrrelato de humor (con final que saca una sonrisa) es la estética literaria. En el primero no se apunta a ello, en el segundo esto es esencial: la historia contada mediante la palabra bella y armónica, además de otras características del micro, como la concisión, la claridad, el efecto único, la conexión: título y final revelador, lo intertextual o sugerente, etc. Saludos

Pablo Nicoli dice:

ENCARGO
Por: Pablo Nicoli

La solicitud por escrito era precisa, el caballo tenía que ser pura sangre. Más abajo firmaba Drácula.

Nolberto Malacalza dice:

Hay algunas diferencias que, creo, son bastante definitorias. El chiste suele ser muy corto, coloquial y a veces soez. El microcuento/relato pude también ser muy corto, tipo El dinosaurio (que se parece más a un fragmento) o tener una extensión de media página, pero normalmente el lenguaje es formal y las historias pueden ser humorísticas (más que graciosas)o de otra índole.
Estoy de acuerdo en que el chiste es casi universalmente de propagación oral.