Fiesta del relato bonsái: I Coloquio Argentino de Microficcionistas

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coloquioEl relato breve, que ha recibido las denominaciones de microcuento, ficción súbita y minitexto, entre otras, y que se caracteriza por su efecto flash, su condensación de sentido y más que por lo que dice, por todo aquello que sugiere, tendrá a partir de hoy y hasta el sábado incluido su Primer Coloquio Argentino de Microficcionistas en Buenos Aires.

POR: JORGE BOCCANERA

El evento, que comprende actividades alrededor del género -lecturas, presentaciones de libros y mesas de debates- está auspiciado por la Internacional Microcuentista, las Jornadas Anuales de Microficción y PEN CLUB de Argentina, y se llevará a cabo en el auditorio TEA, Lavalle 2083, de la Ciudad de Buenos Aires.

Uno de sus organizadores, el escritor y ensayista Raúl Brasca, publicó, entre otros libros del género, Todo tiempo futuro fue peor y Las gemas del falsario, más las compilaciones Dos veces bueno, De mil amores y, en colaboración con Luis Chitarroni, Antología de cuento breve y oculto.

Brasca considera que la microficción es “un mecanismo perfecto que se desencadena con la primera línea y conduce al lector a un final inesperado; su característica principal es la concisión y cierta cualidad de impacto, de golpear de manera veloz al lector sin darle tiempo a reaccionar”.

—¿Este coloquio se suma a numerosos encuentros y festivales locales e internacionales realizados sobre el género?
Hubo cuatro encuentros nacionales realizados en Buenos Aires, Tucumán, Rosario y Mendoza, y ocho congresos internacionales, de los cuales el sexto se hizo en la Patagonia (Universidad del Comahue) en 2008. El próximo se realizará en esa universidad en 2016.

—¿Qué es la Internacional Microcuentista?, ¿Cómo funciona?
“La Inter”, como la llamamos, funciona desde 2010; es un blog de microficción mantenido desde varios países hispanoamericanos para unificar en un solo espacio la producción de nuestros países y la información sobre el género. Posee una “Biblioteca mínima”, desde la que se pueden bajar gratis antologías de los autores más representativos. Cumple una tarea de difusión enorme.

—¿Desde cuándo ha tomado auge la microficción, con autores dedicados exclusivamente al género y con un público propio?
El auge data de la segunda mitad del siglo XX con autores como Cortázar, Denevi, Borges, Bioy Casares, Arreola y Monterroso, por citar los de más fama. Pero fue reconocida como forma autónoma en 1981 y su crecimiento fue explosivo, creando a su propio lector al tiempo que iba consolidando sus características.

—¿Argentina es uno de los lugares claves en este desarrollo?
Indudablemente, Argentina y México. El país azteca tiene un mérito fundacional ya que Julio Torri fue el primer microficcionista que escribió piezas con todas las características que hoy le reconocemos a la microficción. Argentina, además de contar con autores importantes, supera hoy a México en producción y eventos del género, que se cultiva en toda Latinoamérica, incluso en países en los que no se habla español, como Jamaica y Brasil.

—¿Qué escritores nacionales y del exterior participarán?
Participarán, entre otros, Ana María Shua y Luisa Valenzuela, Eugenio Mandrini, Rosalba Campra y Juan Romagnoli, todos con libros de microficción en el país y en el exterior. De Perú llegará Beto Benza, autor y titular de la Editorial Micrópolis y de Chile vendrá Lorena Díaz Meza, autora y editora.

—Entre los aspectos que van a debatir, seguro estarán asuntos que hacen al desarrollo del género y también a sus ripios…
Las posibilidades son enormes: se debatirá sobre el realismo, lo fantástico, el absurdo, y, en el campo no narrativo, el microensayo ficcional que cultivó Borges, así como diversas aproximaciones a la poesía con la que tiene una zona de solapamiento. La condición que no se puede transgredir, es que siempre se trata de ficción.
El problema es cómo plasmar en el papel la invención y escribir con el silencio -que no siempre es elipsis-, cómo elegir las palabras que lo soportan y cómo compartirlo con el lector. Sobre todo, cómo no disminuirlo en complejidad. No caer en el chiste, la adivinanza. El silencio de la microficción es complejo, tiene que ver con la ironía.

—¿Se revaloran autores que se adelantaron en la microficción: Álvaro Yunque, Oliverio Girondo, Héctor Oesterheld?
Sí. Y también Wernicke, Bajarlía y algunos más que han sido verdaderos precursores y antologados como tales. Oesterheld cultivó una especie de ciencia-ficción y de fantasía cósmica que no es habitual en la microficción. Girondo con sus “Membretes” llenos de ingenio y Wernicke con su realismo demoledor. Cada uno de ellos podría ser pensado como fundador de un tipo de microficción.

—La denominación “microficción” parecería haber prevalecido sobre otras posibles: minicuento, microrelato, minitexto, microcuento, etcétera ¿Es para vos el término que abarca y contiene todas las posibilidades del género?
Minitexto es desmasiado amplio. Las denominaciones que incluyen la palabra cuento son más adecuadas a un subgénero del cuento, que a los textos que se han independizado de él. El microrrelato es un tipo particular de microficción: la narrativa. Finalmente, el término microficción es el que mejor describe la totalidad del corpus.

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